
08 abril
El 20
Estoy en proceso. El 20 de marzo llevé a cabo algo que no creí poder hacer: limpieza ultra mega hiper a fondo de mi recámara.
Me considero una persona muy rara, un tipo de "eslabón perdido"; soy pragmática, muy desprendida de las cosas pero, al mismo tiempo, parezco ratoncito porque acumulo y acumulo cosas que "en algún momento me pueden servir"... esto no sucede o porque olvido que lo tengo cuando lo necesito o porque no sé donde diablos lo dejé.
El famosísimo 20 no planifiqué nada, simplemente me levanté a HACER las cosas. Moví muebles, limpié, acomodé parte de mi ropa y llené bolsas y bolsas de todas las cosas que tenía en cajones, entrepaños y cajas. Todo iba perfecto, de hecho me reprendí: "era muy fácil, ¡¿porqué no lo hiciste antes?!", pero..... ¡OH OH! ya no quedaba más que hacer que ¡¡¡REVISAR LAS BOLSAS!!!.
Pasé 21 y 22 decidiendome el revisarlas, planeando donde iba a ir casa cosa, agrupando el espacio de mis cajones para decidir que iba a ir en que lado, junto a qué, etc.... ¡¡¡No no no no!!!. Veía todo las cosas y no me sentía capaz de deshacerme de nada; me enfrenté a un conflicto, el mismo que había evitado que hiciera todo esto antes, así pasé el 23.
La semana que comenzaba el 24 fue estresante, todos los muebles estaban como quería pero estaban las bolsas enfadosas que eran como el fijol en el arroz, traté de planear utilizar las noches para, poco a poco, depurar pero era tan engorroso el asunto que mejor me ponía a ver mi telenovela ("Las Tontas..." por supuesto DDD). El 30 me levanté enfadada, molesta conmigo misma por ser tannn así como soy, de pronto un chispazo de sabiduría (¡¡¡los milagros existen!!!): ROMA NO SE HIZO EN UN DÍA. Esa frase me desestrezó y fue lo que marcó la diferencia, ME DECIDÍ, decidí agrupar todo solo en dos categorías: QUE UTILIZO A CORTO PLAZO Y QUE NO... ¡¡¡fué como si encontrara el hilo negro de la vida!!!, de ahí en adelante todo fue tan pero tannn fácil que no lo podía creer, lo que no pude decidir en 9 meses lo realicé en 1 fin de semana. Increíble, ¿verdad?.
Aún no termino totalmente, ya solo faltan algunos pequeños detalles de decoración, una manita de pintura, resanar algunas paredes y LISTO. Por fin mi recámara se parece a lo que quiero ser, ya no parece la recámara de una persona que está en la transición pubertesca (quienes la conocen saben a que me refiero), es muy minimalista, quizá por eso me siento tan LIBRE estando en ella, entra más luz, se ve más espaciosa, puedo mover con mayor facílidad mis muebles, sinceramente y sin ser presumida ¡ES UNA CHULADA!
El 20
Estoy en proceso. El 20 de marzo llevé a cabo algo que no creí poder hacer: limpieza ultra mega hiper a fondo de mi recámara.
Me considero una persona muy rara, un tipo de "eslabón perdido"; soy pragmática, muy desprendida de las cosas pero, al mismo tiempo, parezco ratoncito porque acumulo y acumulo cosas que "en algún momento me pueden servir"... esto no sucede o porque olvido que lo tengo cuando lo necesito o porque no sé donde diablos lo dejé.
El famosísimo 20 no planifiqué nada, simplemente me levanté a HACER las cosas. Moví muebles, limpié, acomodé parte de mi ropa y llené bolsas y bolsas de todas las cosas que tenía en cajones, entrepaños y cajas. Todo iba perfecto, de hecho me reprendí: "era muy fácil, ¡¿porqué no lo hiciste antes?!", pero..... ¡OH OH! ya no quedaba más que hacer que ¡¡¡REVISAR LAS BOLSAS!!!.
Pasé 21 y 22 decidiendome el revisarlas, planeando donde iba a ir casa cosa, agrupando el espacio de mis cajones para decidir que iba a ir en que lado, junto a qué, etc.... ¡¡¡No no no no!!!. Veía todo las cosas y no me sentía capaz de deshacerme de nada; me enfrenté a un conflicto, el mismo que había evitado que hiciera todo esto antes, así pasé el 23.
La semana que comenzaba el 24 fue estresante, todos los muebles estaban como quería pero estaban las bolsas enfadosas que eran como el fijol en el arroz, traté de planear utilizar las noches para, poco a poco, depurar pero era tan engorroso el asunto que mejor me ponía a ver mi telenovela ("Las Tontas..." por supuesto DDD). El 30 me levanté enfadada, molesta conmigo misma por ser tannn así como soy, de pronto un chispazo de sabiduría (¡¡¡los milagros existen!!!): ROMA NO SE HIZO EN UN DÍA. Esa frase me desestrezó y fue lo que marcó la diferencia, ME DECIDÍ, decidí agrupar todo solo en dos categorías: QUE UTILIZO A CORTO PLAZO Y QUE NO... ¡¡¡fué como si encontrara el hilo negro de la vida!!!, de ahí en adelante todo fue tan pero tannn fácil que no lo podía creer, lo que no pude decidir en 9 meses lo realicé en 1 fin de semana. Increíble, ¿verdad?.
Aún no termino totalmente, ya solo faltan algunos pequeños detalles de decoración, una manita de pintura, resanar algunas paredes y LISTO. Por fin mi recámara se parece a lo que quiero ser, ya no parece la recámara de una persona que está en la transición pubertesca (quienes la conocen saben a que me refiero), es muy minimalista, quizá por eso me siento tan LIBRE estando en ella, entra más luz, se ve más espaciosa, puedo mover con mayor facílidad mis muebles, sinceramente y sin ser presumida ¡ES UNA CHULADA!
P.D. Lo interesante de este proceso es que se puede aplicar a cualquier limpieza que pueda realizarse, ya sea interna o externa DDD.


1 comentario:
Siii! siempre es bueno renovar, cambiar de tonos, romper esa rutina apatica, dejar entrar la luz hasta el ultimo rincon de la recamara
Publicar un comentario