24 junio
Fin de semana El fin de semana pasado pintaba para ser como todos los anteriores: viernes y sábado en antro, bebiendo, conociendo, bailando, divirtiendonos y todo el show.
El viernes salí a mi hora del trabajo para llegar rápido a mi casa, arreglarme y salir a divertirme de lo lindo pero no sé si fue que nos confabulamos para salir al mismo lugar y a la misma hora pero casi todos los lugares que solemos visitar para tomar un cafecito antes de la fiesta estaban tapados de gente. Fue hora y media de esperar a que se desocupara una mesa. Total que mejor decidimos ir a caminar un rato mientras abrian el nuevo lugar que queriamos conocer. Cenamos, hablamos por teléfono, reimos, reimos y remimos como locos hasta que por fin fueron más de las 10 de la noche, llegamos al antro, pedimos una cerveza, escuchamos la musiquita "paike" que ponen y.... ¡NOS ABURRIMOS BRUTALMENTE!, llegué a mi casa a medianoche... ¡MEDIANOCHE!.
Debido a la situación del día anterior, el sábado tuvimos que modificar nuestro plan, así que mejor decidimos ir al cine. En principio Jon no estaba muy de acuerdo, tenía ganas de salir pero no era su hit ir al cine, total que después de terapia emocional, choro mareador y un par de cachetadones lo convencí. De principio a fin fue genial, el llegar a las 9:30 p.m., como con una hora de anticipación al cine y no poder hacer nada porque la mayoria de los locales de la plaza comercial ya estaban cerrados y el que no estaba cerrado era el Yak pero yo no llevé mi credencial de electror para que me dejaran pasar, ir a la fuente de sodas del cine y pasar media hora decidiendo que comprar para que a final de cuentas Jon tomara un americano y yo un café con Kahlua, mi churro de chocolate durísimo que tenía que dejar remojando como media hora para poder comermelo, esperar en la fila como 20 minutos con miedo de que se llenara la sala y ver que nisiquiera una quinta parte de los asientos estaban ocupados, morirme de la risa viendo los cortos de pelìculas para niños (El superagente 86, Madagascar 2, Wall-e, esos cortos no me mataron, me llevaron 3 grados más arriba de morir) y escuchando todas las estupideces que suele decir Joncito.
La pelìcula que vimos fue KUNG FU PANDA. Me enamoré de la película, es chistosísima (su primer entrenamiento, los duraznos de la sabiduría, la acupuntura, en fin), digerible, me fascinó el doblaje y, lo más importante, tiene esa fabulosa magia de ser atractiva tanto para los niños porque es visualmente llamativa y para los adultos porque toca temas profundos como lo es la aceptación, el no darte por vencido por más que te digan que no sirve para lo que quieres ser o hacer de tu vida, habla de tener fe en ti, de sentirte capaz de realizar los sueños que tienes por más bizarros o lejanos o imposibles que creas que son, habla de quererse, de aprender a conocerse, de entender que lo que a veces tomamos como defectos, si sabemos encaminarlos, se convierten en armas muy efectivas a nuestro favor y, lo más importante LO QUE HACE ÚNICO Y ESPECIAL A TODO LO QUE NOS RODEA ES EL SIMPLE HECHO DE CREER QUE ES ESPECIAL.